Jesús: cuantos siglos  han pasado desde que creaste al hombre a tu imagen y semejanza.

Cuantos siglos transcurrieron desde que camino al calvario cargaste la cruz de nuestros pecados.

Hace cuanto moriste por nosotros.

Cuantos siglos hace que el Espíritu santo iluminó a Juan de Aguirre y de su buril nos regaló a tu bellísima imagen.

Hace cuántos Siglos que el Obispo Francisco Marroquín rezaba a tus pies, por los más necesitados en la Candelaria del Valle de Panchoy.

Hace cuanto del  aquel terremoto de santa marta  que obligó tu traslado a la nueva capital del reino de Guatemala.

Hace cuantos siglos de procesión solemne de Jueves Santo bajo la luna llena de nissan.

Hace cuantos siglos que tus ojos verdes destellan en el alma de tus fieles.

Cuantos siglos hace de devoción y arraigo entre  las generaciones  de  guatemaltecos.

Desde hace cuantos siglos las calles se bañan  de morado penitente y blancas paletinas.

Hace cuantos siglos de procesión de rogativa en visita a las iglesias, sanando almas nobles.

Jesús hace cuantas décadas que por tus múltiples milagros y la fe del pueblo fuiste consagrado.

Hace cuantas décadas de aquel primer Cristo Rey que te identifica entre tus cucuruchos.

Hace cuantas décadas de una lagrima en tu imponente salida.

Cuántas décadas han pasado de atardeceres otoñales en solemne novenario.

Cuanto tiempo ha transcurrido de serena mirada.

Hace cuantas décadas de tu peregrinación a la Antigua Guatemala  recordando centenarias procesiones por empedradas calles.

Hace cuantas décadas de la túnica morada de Miguel Angel Asturias y de su poema hecho oración.

Jesús: cuantas décadas han pasado de oración y penitencia.

Desde hace cuántas décadas tu capilla espera a las almas pecadoras que van a ti en busca de refugio.

Hace cuantos años del terremoto de San Gilberto que acrecentó la devoción de tus cargadores.

Hace cuantos años los timbales anuncian tu pascua en eterno día Eucarístico.

Hace cuantos años señor que estamos aquí y aun no nos olvidas.

Hace cuantos años de nuestra primera comunión y  siempre tenemos  sed de ti.

Cuantos años hace que te llevamos en hombros y todavía nos acordamos de nuestro primer turno.

Cuantos años hace que jubiloso mecía un incensario queriendo que las volutas llegasen lo más alto posible.

Hace cuantos  años me encontré entre miles de cargadores bajo la lluvia sin abandonar tu procesión.

Cuantos años han pasado entre largas cuaresmas y viernes de Jesús que nos sorprenden con las manos vacías.

Desde hace cuantos  años nos llamaste a ser tus discípulos y aun no tomamos nuestra propia cruz.

Cuantos años han pasado desde que nos llamas tus amigos y todavía te negamos.

Hace cuantos años caminamos largas horas y no sabemos si será el último.

Cuanto tiempo ha transcurrido de paso cadencioso meciendo tus andas flanqueadas de pelícanos sangrantes.

Jesús hace cuanto tú necesitas mis manos y mi trabajo.

Permíteme señor un año más para consagrarte mi entrega en pago a tu dulcísimo amor que te llevó a morir en  lo más alto de la cruz.

Dame unas horas para reconciliarme con mi hermano, perdonar las ofensas recibidas y dejar todo lo que me pertenece para ir en pos de ti.

Concédeme unos minutos para sentir tu gracia que como un rocío celestial baja de lo alto en el fugor de las estrellas en los cendales espumosos de las nubes y en el calor del sol.

Jesús de Candelaria dame unos minutos para arrodillarme ante ti y poder exclamarte mi oración de gratitud.

Señor dame unos segundos para aceptar tu voluntad y que no se haga en mí, sino según tu palabra.

Subir


Jesús Nazareno de Candelaria

A tus plantas me postro hoy,

Rogándote con pena, tu perdón,

y consueles mi acongojada aflicción.

Quiero que con tu humilde mirada

Sabes lo pequeño que soy,

No puede salir desconsolada

Esta alma que pide tu bendición.

Tú que sabes mi pena cual es

Quiero que no me desampares,

Aunque no merezco tu absolución

No desconfío, de tu divino corazón.

Subir


Cristo Rey de Candelaria, postrado humildemente ante tu Divina Majestad, pidiéndote por los más necesitados de nuestra Guatemala, que con tu serena mirada nos ilumines y guíes por el sendero de nuestro padre Dios, para que un año más llevemos en hombros tu majestuosa procesión por las interminables alfombras que embellecen tu caminar.  Dádnos un año más para que caminemos por tus innumerables filas de penitentes y devotos cargadores, para estar tan cerca de tí como lo hicieran nuestros antecesores.

 

 Aliméntanos con el pan de vida eterna, que en tan hermosa noche tú te has entregado por nosotros y nuestra salvación, tú te has quedado como prenda permanente de tu heredad, para que a través de los tiempos merezcamos el fruto de la vida eterna.

 

Cristo Rey de Candelaria, nosotros tus devotos, con gran regocijo esperando el día triunfal, venimos ante tí para que derrames tus bendiciones una vez más.

 

Jesús de Candelaria, tus ojos destellantes de verde esperanza nos cobijan bajo tu mirada para manifestar al mundo que sólo tú, eres nuestro salvador y redentor, que sólo tú, nos das la paz que el mundo anhela, que sólo tú, manifiestas en nosotros tu grandeza y misericordia, que sólo tú, nos das el amor de un Padre Bueno y Eterno.

Subir


 

Jesús de Candelaria, Creador, Maestro y Redentor

Tus devotos a tus pies se postran implorando

Tu misericordia y perdón.

 

Jesús de Candelaria, tu corazón palpita en los zurcos de esta tierra mestiza fecundada con tu sangre redentora derramada por la salvación de las almas pecadoras que encuentran en ti el refugio a su traición y olvido.

 

Jesús de Candelaria en la Antigua Capital de Guatemala delicia de los indígenas y criollos que descubrieron en tu Sagrada Imagen el alivio y soporte de sus vidas cargadas de esclavitud.

 

Jesús de Candelaria en el nuevo valle de advocación Mariana, Consagrado y visitado en romería constante a tu capilla amorosa del antañon barrio lleno de leyendas y tradición.

 

Jesús de Candelaria, milagrosa Imagen que con tus labios entreabiertos, muestras el dolor del pesado madero que abrazas con delicada fuerza, para enseñarnos a no desfallecer y a levantarnos, aún cuando caíste tres veces.

 

Jesús de Candelaria Amoroso, que escondes en los pliegues de tu túnica las peticiones de los fieles que confian en ti, toda su vida y ofrecen todo su ser.

 

¿Cuándo se ha oído que hubieras abandonado aún al más humilde pecador? Antes bien tu palabra ha sido fuente de vida eterna y perdón constante.

En ti la suplica se hace oración y con marchas fúnebres las plegarias se elevan al cielo, como nubes de incienso de cada procesión.

 

Jesús de Candelaria eres el centro de mi hogar y la unidad de mi familia.

No quiero tener más vida que para amarte y servirte ahora y más allá de mi muerte...

 

Jesús de Candelaria, tus cucuruchos que te acompañan en largas filas por las calles soleadas de la Semana Santa o bañadas de la luna de cada Jueves Santo, te piden con fervor que siempre seas  ¡CRISTO REY!

Subir


Corre el viento de la alameda,

la brisa acaricia el ambiente,

perfume de incienso y corozo,

cuan místico, cuan atrayente.

 

Jueves Santo, solemne,

ya lo veo es mi amado

viene así de cansado,

cruz pesada perenne.

 

Le veo y exclamo

¡Qué tierno es su rostro!

la paz que me inspira;

mi alma suspira.

 

La boca entreabierta,

su garganta sedienta

¿Cómo calmar el sufrimiento

de esa cruz violenta?

 

Una corona de espinas

provoca sangre redentora;

la de Cristo Rey,

lo veo y mi alma llora.

 

Aquella suave cabellera

el sol ilumina,

el aire acaricia,

tanta belleza, tanta delicia.

 

Camina despacio y vacilante

al sonar del redoblante;

una marcha armoniosa

suena en esta hora majestuosa.

 

Es el rostro de mi amado

el moreno de los ojos grises;

sereno, cabizbajo y agonizante,

aquel a quien siempre he venerado.

Subir


 

Sombra de Corazón de la amargura
a tu rostro que aviva pulso cárdeno,
lirio inclinado bajo el viento, pesa
la cruz del viento.
Tu rodilla sin fuerza es como cera
que se derrite al sol, se ve en la túnica,
lirio inclinado bajo el viento, pesa
la Cruz del viento.
Del entrecejo, hendido por los juncos
de la tribulación, hasta los pómulos
se afila tu nariz de asfixia, falta
a tu lengua el aire.
Y la sal en granitos de tus dientes
es mas sed en tu boca que abre tímida
ayuda a tu alentar de nada, falta
a tu lengua el aire.
Nube de acabamiento da a tus ojos
frío de muerte reduce a témpano
tu mirar, y no miras te derramas
agua de llanto.
La tortura va desmayando dentro
de ti palomas negras y tus tímpanos
reventados no oyen, te derramas
agua de llanto.
Menguante de tu sien que medra y pugna
bajo el pelo lluvioso, con el palpito
hundido, te busca y no te encuentra
en tus sentidos.
Flexible y anillada, tu palabra,
cintura en movimiento, como el cálamo
del cetro quedo rota y no te encuentra
en tus sentidos.
¡Gusano de escarlata el astro labio
de Dios y labio de los hombres! ¡Cáñamo
perfumado el que ahora suda gota
de moribundo!
El cáliz del vacío no se aparta
de tus fauces sedientas y el liquido
de tu sangre lo desborda, vino
de moribundo.
La cadena encendida de las dalias
te ciñe en la penumbra de los párpados
a la desolación de la primera
hora de espinas.
El latón fino de tu pie en el suelo,
alianza sin sandalia con lo mínimo,
abre el camino de la cruz que ahora
es salvavidas.
Y la raíz en la lucha de tus manos
retuerce como garfios sus diez pálidos
dedos asidos al madero que ahora
es salvavidas.

Subir


 

Rostro moreno, imagen consagrada

Que en Jueves Santo derramas bendición;

Morado y blanco  en solemne procesión,

Acompañan tu serena mirada.

 

Mis pecados sobre tu cruz pesada

Vuelven más fuerte el dolor de tu Pasión,

Permite Cristo a través de esta oración,

La conversión de mi alma atribulada.

               

Como el Ibis que desgarra su pecho

Tu sacrificio es regalo de vida

Cómo devuelvo lo que por mí has hecho?

 

Gran amor, indulgencia inmerecida,

Por mis culpas tu corazón desecho,

Perdón te pide, esta alma arrepentida.

Subir


Alguna vez me hice esta pregunta, y aún no le he encontrado una respuesta adecuada. ¿Es un acto de fe? ¿Es una tradición? ¿Es solo la costumbre y el deseo de no cortar una secuencia de años? ¿Es por sentir el dulce peso del madero? ¿Es porque creo que así puedo limpiar mi alma de los pecados cometidos? ¿Es simple exhibicionismo? Cuántos motivos puedo tener para justificar mi presencia en una cuadra y llevar en mis hombros el anda de Jesús. Pero hay una razón muy poderosa que me mueve a hacerlo. Con este acto, no estoy limpiando mis pecados. Ni siquiera es una obligación litúrgica que me haga más, o menos religioso. Es un simple deseo de estar un poquito más cerca de Jesús. Es la búsqueda de una comunión con Cristo, a través de la oración profunda, meditada y auténtica. Cuando te llevo en mis hombros, 0h, Jesús, siento sobre mí, todo el inmerecido peso de tu amor, caen de mi frente muchas veces, gotas de sudor que son como agua bendita que limpia mis malos pensamientos, siento que el esfuerzo que hago para soportar la pesada anda, y llegar hasta la esquina, compensa en alguna forma, el peso de la cruz que Tú llevaste un día para redimirnos del pecado y salvarnos de la muerte. Por eso busco la oportunidad de tomar tu cruz por unos instantes y gozar de la inmensa alegría de sentirte junto a mi. Si Tú has aliviado mi alma, si me has ayudado con el peso de mis penas, si has tomado sobre tus hombros mi cansancio, mis fracasos, mis frustraciones, mis angustias, ¿por qué yo no he de llevar en mis hombros tu pena y tu dolor de ver a tu rebaño que se desvía de los verdes pastos en donde Tú los dejaste? Me gusta cargar para pedirte una bendición y una gracia para mí y también para mis padres, para mis hijos, para mis amigos lejanos y cercanos, para los que pueden decidir el destino de la humanidad y para los que tienen necesidad de Ti pero que no te buscan por orgullo. Y mientras me des fuerzas, Señor, seguiré cargando, aunque no sea esta la respuesta exacta.

Subir


 

Es el inicio primaveral que cae bajo las flores de jacarandas y bougambilias de color morado, las cuales se confunden con la flor de nazareno y filas interminables de cucuruchos penitentes, que siguen su larga peregrinación detrás de los ciriales, que señalan el paso del Señor. El Nazareno de Candelaria que a lo lejos se mira como una figura mística de fe y tradición, de todo un pueblo que necesita y clama por una Guatemala en paz. Jesús de Candelaria que la devoción sublima y con paso lento, nos deja el perdón y la misericordia, transportando por sus penitentes, que atraviesan paso a paso las antañonas calles que guardan historia, huellas de reflexión y misericordia. Se escucha el clarín que al compás de los timbales anuncia el paso suave del Nazareno; Nazareno de tez morena cuyo rostro denota la ternura y el sufrimiento, el amor del mismo Dios, y en su boca entreabierta con el sudor que se torna en sangre; sangre y cuerpo que por el perdón de nuestros pecados entregó hace mas de dos mil años.

Subir

 


 

Señor Padre y Redentor mío, haced que merezca ser renovado nuestro interior por aquel a quien por su exterior conocemos semejante a nosotros.

Cristo Rey, pedimos nos escuches en nuestras suplicas y que rotas las ataduras del pecado, nos protejas en toda adversidad.

Humildemente de rodillas ante tu serena mirada me humillo para dignarme de tu presencia porque creo cada vez mas en ti, creo en tu majestad que soberana ante toda nación, pueblo y creación estas presente, ahí estas señor en cada hombre, en cada mujer, en cada criatura tuya, para alabarte, adorarte y venerarte por tiempos sin fin.

Me humillo ante ti como tú lo has hecho por nosotros y nuestra salvación, me glorío de la cruz que llevas sobre tus flagelados hombros, en quien está nuestra salud, vida y resurrección y por quien hemos sido libertados.

Señor de Candelaria, hazme discípulo tuyo un Jueves Santo mas, para que, como tu, me entregue de corazón contrito y dispuesto, para acercarme a Dios nuestro Padre, reconciliarme con el prójimo y santificarme para acompañarte en tan memorable día.  Seguir u paso cadencioso y agobiado por el pesar de un madero que nos entregas por misericordia nuestra. 

Escuché tu voz y temí. ¡Considere tus obras y quedé espantado! Mi alma estará turbada, ¿Me acordaré entonces de tu Misericordia Infinita? Tu grandeza, tu potestad y tu amor cubrirán los cielos, y la tierra se llenará de sus alabanzas.

Líbrame señor de las iniquidades, no me entregues contra mis deseos en manos del pecador.

Jesús Rey y Supremo Señor, me ofrezco del todo a tì.  Mi fe y mi corazón me dicen que he de seguirte.  Lo exige tu gloria y mi propio interés. Así lo haré.

Cristo Rey de Candelaria, YO CREO EN TI.

 

 

 

 
   
Foto del 7 Viernes de 1926
 
 
     
 

Derechos Reservados Asociación de Devotos Cargadores de la

Consagrada Imagen de Jesús Nazareno de Candelaria 2009